El 31 de marzo de 1942, los reyes de España, Fernando e Isabel, la católica, ordenaron la expulsión de los judíos de sus reinos, poniendo fin a una presencia que se prolongó durante 1.500 años.
¿Cómo será abandonar el país donde tu familia vivió durante quince siglos?, los judíos sefardíes nunca habían imaginado que deberían irse a pesar de que no era fácil ser judío en España, todos sabían de las limitaciones a la libertad y soñaban que llegaría el día en que podían superarlas. Pero una expulsión, nunca habían contemplado esa terrible posibilidad.
El líder comunitario don Ytzkaj Abarvanel luchó ardorosamente para que los reyes revean la trágica medida sin éxito. Intentó demostrar que los judíos eran verdaderos españoles, que habían llegado antes que los cristianos a la península ibérica y que España era su verdadera casa, su hogar.
Los argumentos de Abarvanel eran ciertos, la presencia de los judíos en España se remonta a los primeros siglos de la era común. La demostración epigráfica de los orígenes se obtiene a través de la lápida con inscripciones trilingües, latin, griego y hebreo, de los siglos II y III encontrada en Tortosa, en tiempos del Imperio Romano. Las lápidas abundan en símbolos judíos de la época y de oraciones en hebreo.
Pero hay otro tipo de fuentes que relatan que en el año 953, los judíos de Pumbedita, lugar de altos estudios talmúdicos de Babilonia, enviaron una carta a los judíos de España, que ha sido encontrada en la “Guenizá”, lugar que se guardan textos y símbolos sagrados para que no se deterioren, en la que constaba que los judíos de Babilonia tenían conocimiento de la existencia de las comunidades judías en España y que loaban sus conocimientos y su sabiduría.
Otros comentarios narran que desde tiempos aún más antiguos, algunos creen que habría que remontarse a los tiempos del rey Salomón, los judíos se dirigieron desde el oriente hacia el extremo occidente conocido en aquel entonces. Estas teorías están relacionadas con los viajes que hacían los fenicios por el mar Mediterráneo con fines comerciales. En estos periplos que llegaron incluso al puerto de Barcelona, los hebreos tomaron parte de esas travesías por las excelentes relaciones políticas y comerciales que había desarrollado el reino de Israel con los gobernantes de Fenicia.
Los judíos que llegaron a España en tiempos romanos fueron comerciantes y otros arribaron como esclavos. Apenas se instalaron comenzaron a edificar sus pequeñas comunidades, sus ojos fueron testigos como el gran imperio romano sucumbía hasta que los visigodos obtuvieron la victoria final. Convivieron con la sociedad pagana, luego con el cristianismo arriano, quien aceptó al principio a los judíos sin mayores problemas, pero a fines del siglo VI, con la difusión del catolicismo comenzaron las persecuciones. Fue un siglo difícil para los judíos, sus costumbres y creencias fueron constantemente atacadas e inclusive declaradas ilegales, muchos se opusieron con estoicismo, otros tuvieron que huir.
La irrupción de los ejércitos musulmanes desde el sur, en el siglo VIII, modificaron drásticamente la situación, dominaron rápidamente la península, arrinconaron a los visigodos en el norte y no se oponían a la libertad de los judíos; por el contrario, los invitaron a ser parte de la nueva administración, en la conducción de las ciudades, a ingresar al ámbito académico, y a sus instituciones. Se abría para los judíos un mundo nuevo, podían vivir libremente su vida sin opresión, se estaba en vísperas de uno de los grandes acontecimientos de la humanidad, el “siglo de oro español”.
Los comienzos del judaísmo español
29/Mar/2017
Radio Jai- por Prof. Yehuda Krell